¡Hola! Yo soy Katya García, originaria de Querétaro, México. Tengo 22 años y estoy a 3.362 kilómetros de casa. Soy de la Facultad de Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de México y actualmente estoy cursando el séptimo semestre.
Decidí aceptar este intercambio académico, obteniendo la beca amplia con la movilidad de PILA, la cual me brinda un apoyo inmenso, cubriendo un subsidio mensual, alimentación y alojamiento. Es para mí un placer poder compartirte mi pensar y mi sentir acerca de esta experiencia.
Han pasado dos meses desde que llegué a Tunja, Colombia, y desde el día uno la gente ha sido muy amable y cálida conmigo. Si soy completamente honesta, meses antes de iniciar esta experiencia estaba mentalizada en que existía la posibilidad de que se llevara a cabo o no. Por eso no me hice expectativas y solo decidí confiar en el destino y en Dios respecto a que, si esto sucedía, era por algo… y, en fin, ¡sucedió!
Salí de mi zona de confort como jamás imaginé. Me costó dejar mi país, mi casa, mis personas; sin embargo, enfrentarme a esta experiencia realmente valió la pena. No solo me está formando profesionalmente, sino que me está transformando por dentro, y hoy puedo decir que soy capaz de esto y mucho más.
Este intercambio ha sido mucho más que venir a estudiar, dar mi plus en cada clase y ponerme “juiciosa”, como dirían los colombianos. Ha sido un proceso de encuentro conmigo misma, en el que he tenido que cuestionarme y enfrentar mis propios pensamientos, dudas existenciales, la soledad y la incertidumbre que aparecen cuando estás lejos. Gracias a todo eso, hoy puedo decir que considero firmemente que todo está en la mente.
La vida no deja de ponernos retos, pero somos nosotros quienes decidimos cómo afrontarlos. Somos nosotros quienes tenemos el control de la actitud que asumimos para enfrentar cada adversidad, cada cambio y cada incomodidad. Todo toma la importancia que tú le des, nadie más.
Hoy yo decido. Es mi vida, es mi barco y soy yo quien decide si se mantiene a flote o se deja hundir. En este proceso he aprendido a sostenerme, a regular todo lo que pueda llegar a sentir y a construir la fuerza mental que antes no sabía hasta qué nivel podía llevar.
En el ámbito académico, el reto también ha sido grande. Llegar a una universidad nueva es aterrador; es como cuando recién te inscribes e inicias el primer semestre. Conocer métodos de enseñanza distintos, formas de evaluación diferentes, dinámicas que no conocía y compañeros con otra forma de socializar hace que adaptarse no sea fácil, pero tampoco imposible.
También me emociona mucho poder formar parte de la comunidad tomasina, con la cual estoy enteramente agradecida, ya que se ha encargado responsablemente, desde el día uno, de hacerme sentir parte de esa familia tan unida que son. A los maestros, de excelente calidad, les expreso mis más grandes respetos, en específico a los ingenieros Jaime Trujillo y Martha Monroy. Estoy agradecida por el conocimiento que me imparten y también porque forman parte de mi experiencia día a día en la Santoto.
Hay momentos en los que puedes llegar a sentir que no encajas y que no estás en el lugar correcto, pero conforme van pasando los días te das cuenta de que es parte del proceso. No está mal sentirlo; al contrario, es emocionante. Sin duda, me queda claro que el proceso de adaptación no significa perder quién eres o dudar de tu persona, sino expandirte mentalmente a las nuevas situaciones que vas atravesando. Vas adquiriendo habilidades para la resistencia al cambio y, al final del día, lo logras. Yo lo logré y estoy orgullosa de mí, de la fuerza que hoy sé que tengo.
Para finalizar, puedo decirte que cuando estás lejos de todo te das cuenta de algo muy claro: lo único que siempre va a estar junto a ti, lo único que te va a sacar adelante, eres tú mismo. Tú eres tu mejor compañía. Por eso, construye la mejor versión de ti. Entonces entiendes la importancia de cuidarte y amarte. No te olvides de dar gracias a Dios, porque sin Él nada es posible.
Este intercambio, sin duda, es una de las experiencias más hermosas que estoy atravesando, no porque todo sea perfecto, sino porque me está transformando en una versión de mí que yo no sabía que existía.
Hoy puedo decir que soy capaz, que yo puedo, que soy fuerte y que tengo las habilidades y la personalidad indicadas para estar aquí y atravesar cualquier situación, hoy y siempre. Doy gracias a Dios principalmente, a mis papás, a mi familia y a mis amigos por formar parte primordial de este proceso.
Y si el día de hoy tengo algo claro, es lo siguiente:
Todo empieza en la mente. Ella es tu mejor arma; con ella, todo lo que crees, lo creas. Ella te va a ayudar a afrontar las situaciones, por eso es muy importante que le indiques de la mejor manera cómo hacerlo.
Cree en ti más que nadie en este mundo. Créetela. Cree que tú eres capaz de lograr todo lo que te propongas. Ámate mucho, cuídate mucho y nunca, nunca dejes de creer en ti, pase lo que pase.
Tómale coraje a los nuevos retos que se te presenten y no tengas miedo. Y si lo tienes, aun así, hazlo. Atrévete, nada malo va a pasarte. Confía.
Espero que te sirvan de algo mis palabras. Espero que encuentres alguna respuesta para algunas de tus inquietudes. Y si el día de hoy quieres vivir una experiencia de intercambio, hoy te digo: hazlo, atrévete, al carajo el miedo. Yo te digo: sí se puede, sí vas a poder, eres más fuerte de lo que crees.



