Un grupo de estudiantes de la Facultad de Bioingeniería de la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja, impulsó y gestionó una jornada de recolección de ayudas para comunidades, animales y fauna afectada por la emergencia ambiental que atraviesa el departamento del Tolima. La iniciativa, que surgió en el marco del espacio académico de Ecología, contó con el acompañamiento de la docente María Fernanda Aragón y con el apoyo de egresados, docentes, familiares, amigos, vecinos, donantes y del Jardín Botánico San Jorge de Ibagué.
Según el más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al 19 de septiembre Colombia registraba 15 incendios forestales activos, nueve de ellos en el Tolima. Por su parte, Cortolima reportó que entre el 1 y el 20 de septiembre las precipitaciones alcanzaron apenas el 23 % de lo habitual en la región, en medio de una prolongada emergencia asociada a la sequía y los incendios forestales. De acuerdo con el último balance de la Gobernación del Tolima, desde el 1 de agosto se han registrado 332 incendios forestales que han afectado más de 50.000 hectáreas. La emergencia también ha generado afectaciones para miles de productores y ha puesto en riesgo a animales por la disminución de las fuentes de alimento y agua. Municipios como Ortega, Armero Guayabal, San Luis, Guamo, Coyaima, Chaparral, Valle de San Juan, Lérida y Alvarado se encuentran entre los territorios afectados, en medio de una situación que ha tenido consecuencias tanto ambientales como sociales y productivas.
La jornada surgió de la iniciativa de los propios estudiantes de Bioingeniería, en el marco del espacio académico de Ecología, orientado por la docente María Fernanda Aragón. A partir de la situación que atravesaba el Tolima, la docente motivó a los estudiantes a organizarse voluntariamente y a buscar alternativas para contribuir con las comunidades y los animales afectados por la emergencia. A través del voz a voz entre los diferentes semestres, los estudiantes comenzaron a identificar necesidades, contactar posibles donantes y definir qué elementos podían recolectar. Poco a poco, la iniciativa fue creciendo con la participación de familiares, amigos, vecinos, egresados, docentes y otras personas que decidieron aportar desde sus posibilidades. El proceso también contó con el acompañamiento de diferentes personas y organizaciones, entre ellas el Jardín Botánico San Jorge de Ibagué, que contribuyó a la articulación y al traslado de parte de las ayudas hacia el territorio.
Para organizar la colecta, los estudiantes distribuyeron las responsabilidades entre los diferentes semestres académicos. Séptimo semestre reunió materiales generales y elementos de apoyo; sexto y tercero gestionaron material quirúrgico, medicamentos y soluciones; quinto estuvo encargado de insumos para venoclisis y leche de fórmula veterinaria; cuarto recolectó mercados destinados a las familias afectadas; segundo semestre reunió alimento para bovinos y equinos; y primer semestre recolectó alimentos y elementos para perros y gatos. Esta distribución permitió que los estudiantes asumieran diferentes responsabilidades dentro de la iniciativa y que la colecta respondiera tanto a las necesidades de las familias como a las de los animales.
Las donaciones recolectadas fueron distribuidas de acuerdo con las necesidades identificadas durante el proceso. Una parte de los elementos fue destinada a apoyar las acciones de rescate y atención de fauna silvestre afectada por los incendios, desarrolladas por los voluntarios del Jardín Botánico San José de Ibagué. Con este aporte se buscó contribuir a la atención de los animales afectados por la pérdida de cobertura vegetal y de sus hábitats como consecuencia de los incendios. Otra parte de las ayudas fue trasladada directamente por la docente María Fernanda Aragón hasta Aguas Frías, en el municipio de Coyaima, donde fueron entregadas a familias de la zona y destinadas también a atender las necesidades de diferentes animales. Entre los elementos recolectados se encontraban mercados para las familias campesinas, agua, kits de aseo personal, alimento para ganado y gallinas, así como alimentos para perros y gatos, además de otros elementos de primera necesidad e insumos para la atención de animales.
De esta manera, la iniciativa permitió atender diferentes necesidades derivadas de la emergencia, desde el apoyo a las familias y la disponibilidad de elementos básicos, hasta la alimentación y el acceso a agua para animales domésticos y de producción, sin dejar de lado la atención de la fauna silvestre afectada por los incendios.
Aunque la iniciativa buscaba apoyar zonas afectadas por los incendios, una parte importante de las ayudas llegó a Aguas Frías, en Coyaima, Tolima, un territorio con presencia de comunidades indígenas y una importante población rural, donde la prolongada ausencia de lluvias ha afectado la disponibilidad de agua, la producción agropecuaria y el acceso a alimento para las familias y sus animales. La experiencia les permitió dimensionar de manera diferente una realidad que hasta entonces conocían principalmente a través de noticias y reportes.
Más allá de las ayudas recolectadas, el proceso de hacer realidad la iniciativa se convirtió en una experiencia de aprendizaje para los estudiantes. Contactar donantes, identificar necesidades, organizar y clasificar los elementos, coordinar su traslado y distribuir responsabilidades entre los diferentes semestres les permitió conocer de primera mano todo lo que implica movilizar una ayuda hacia un territorio afectado por una emergencia.
Cada semestre asumió una responsabilidad y, a medida que se sumaban nuevos donantes, fue necesario adaptar la logística y buscar la manera de aprovechar cada aporte. Lo que comenzó como una iniciativa entre estudiantes fue creciendo con el apoyo de familiares, docentes, egresados, vecinos, amigos y otras personas que decidieron sumarse.
Pero además de los elementos recolectados, los estudiantes quisieron que esta iniciativa llevara consigo un mensaje de esperanza, reconocimiento y gratitud para quienes continúan trabajando en el territorio y acompañando a las comunidades y animales afectados por la emergencia. Como parte de este gesto, escribieron una carta dirigida a quienes han participado en las labores de atención, rescate y protección de la vida durante esta emergencia:
“Queremos escribirles estas palabras mientras ustedes enfrentan una situación que sabemos que no es fácil.
Somos estudiantes de Bioingeniería y, desde la distancia, hemos seguido con preocupación lo que está ocurriendo en el Tolima. Entre tantas imágenes difíciles, también hemos encontrado una razón para tener esperanza: ustedes. Personas que están dedicando su tiempo, su esfuerzo y su valentía para hacer frente al fuego y ayudar a quienes más lo necesitan.
Pensar en su labor también es pensar en todo lo que están protegiendo. En los ecosistemas y, especialmente, en los animales que han quedado en medio de esta emergencia. Para ellos, ustedes pueden ser la diferencia entre encontrar un lugar seguro o quedar completamente a merced del fuego.
Como estudiantes que estamos aprendiendo sobre la vida, la ciencia y las distintas formas en que podemos contribuir a su cuidado nos inspira saber que mientras nosotros nos estamos preparando para servir desde nuestra profesión, ustedes ya lo están haciendo con sus propias manos, en un momento en el que realmente se necesita.
No sabemos exactamente qué han tenido que enfrentar durante estos días, pero sí sabemos que detrás de cada jornada hay personas haciendo un esfuerzo enorme. Por eso quisimos que esta ayuda llevara también un mensaje: hay quienes reconocemos lo que están haciendo y valoramos profundamente su trabajo.
Esperamos que estas palabras puedan darles un poco de fuerza para continuar. Que sepan que cada esfuerzo cuenta, que cada animal auxiliado importa y que cada parte de nuestro territorio que logran proteger significa mucho más de lo que probablemente alcanzamos a expresar.
Desde nuestra facultad, queremos acompañarlos de la manera que podemos y recordarles que detrás de esta ayuda hay estudiantes que creen en lo que están haciendo y que sienten una profunda admiración por ustedes.
Gracias por estar ahí, por no mirar hacia otro lado y por seguir luchando por la vida en medio de esta emergencia.
Con admiración, respeto y gratitud, Facultad de Bioingeniería Santoto Tunja”
La jornada fue posible gracias a la participación de personas que, desde diferentes posibilidades, decidieron aportar. Cada donación y cada apoyo en la organización, clasificación, transporte y entrega de las ayudas contribuyeron a ampliar el alcance de la iniciativa. Los estudiantes y la docente María Fernanda Aragón agradecen especialmente al Jardín Botánico San Jorge de Ibagué, a los egresados de Bioingeniería de la Universidad El Bosque, docentes, familiares, vecinos, amigos y a todas las personas que se sumaron a esta iniciativa.
Más allá de las ayudas recolectadas, la experiencia permitió a los estudiantes comprender que una preocupación puede convertirse en una acción concreta cuando existe organización, trabajo colectivo y disposición para aportar. Al mismo tiempo, les permitió reflexionar sobre el papel de la Bioingeniería frente a las necesidades de las personas, los animales y los ecosistemas, entendiendo que la formación profesional también implica poner las capacidades adquiridas al servicio de situaciones reales.
Así, una iniciativa surgida desde el espacio académico de Ecología se convirtió en una experiencia de aprendizaje, solidaridad y acercamiento al territorio, dejando como resultado no solo las ayudas entregadas, sino también un mensaje de esperanza para quienes continúan trabajando por las comunidades, los animales y los ecosistemas afectados.





