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De la ISO 9001:2015 a la 2026: una estrategia de sostenibilidad y productividad para Boyacá

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Hace apenas unos días, el 16 de septiembre, ISO publicó la nueva versión de la 9001. Para quienes llevamos años hablando de gestión de la calidad, la noticia no fue una sorpresa, el borrador circulaba desde 2025. Lo que sí vale la pena preguntarse es qué significa este cambio para las empresas de Boyacá, que en su mayoría son pequeñas y que muchas veces ven la certificación como un requisito para contratar más que como una herramienta de trabajo.

En primer lugar, lo práctico. Las organizaciones que tienen certificados a la versión 2015 tendrán un periodo de tres años para hacer la transición; después del 30 de septiembre de 2029 esos certificados ya no serán válidos. Parece mucho tiempo, pero cualquiera que haya acompañado una auditoría sabe que tres años se van rápido, sobre todo si la empresa espera hasta el último momento.

Ahora, lo curioso. La nueva norma no modifica la estructura que ya estaba implementada, lo que es una buena noticia, dado que nadie debe desechar su sistema y comenzar de cero. La procedencia del cambio es diferente. Por primera vez, a la alta dirección se le solicita de manera expresa que promueva una cultura de calidad y comportamiento ético y a los trabajadores, que entiendan qué significa eso en su trabajo a diario. En otras palabras, no sólo vale con tener en una carpeta bien escritos los procedimientos, sino que el auditor va a querer ver cómo se toman las decisiones.

Existen más modificaciones que, aunque suenan técnicas, son muy concretas. Separa el análisis de riesgos y de oportunidades. Es un tema aparentemente menor, pero que en la práctica obligan a la empresa a dedicar tiempo a mirar hacia dónde puede crecer, no solo en cómo va a prevenir problemas. Se fortalecen la planificación de cambios, así como su comunicación, seguimiento y gestión del conocimiento. Esto último resulta muy útil a la pyme boyacense, donde es común que todo el saber de un proceso esté en la cabeza de una sola persona; lo que genera una pérdida crítica de conocimiento institucional frente a su eventual retiro.

Evitemos exagerar respecto a la tecnología. La Norma ISO 9001 no recomienda, ni obliga a la compra de software, ni a utilizar Inteligencia Artificial. Por lo tanto, es neutral en ese sentido. Pero sí exige entender el contexto, y hoy el contexto de cualquier empresa incluye la digitalización, los datos y la automatización. El que no lo considere a la hora de analizar se va a quedar corto.

La sostenibilidad también se expande. La modificación de 2024 ya había incorporado el cambio climático, y ahora queda integrado en la norma, además de exigir coherencia entre la política de calidad y la estrategia. Para el departamento de Boyacá que cuenta con una importante participación del agro, la minería, el turismo y el acero, este aspecto cobra cada vez mayor relevancia para los compradores, quienes evalúan el desempeño ambiental previo a la firma de un contrato.

¿Cuál es la posición de Boyacá para asumir este reto? Mejor de lo que a veces creemos. El Índice Departamental de Competitividad 2026 nos ubica en el grupo de alto desempeño, primeros en educación básica y media (8,73 sobre 10) y segundos en infraestructura (6,65). El problema reside en la innovación, cuyo puntaje a nivel nacional es el más bajo del índice, con 2,37. Tenemos una buena base educativa y buenas vías, lo que falta es traducirlo en procesos más productivos.

Y aquí está el punto. La Cámara de Comercio de Tunja informa que en 71 municipios ha registrado cerca de 38.500 unidades empresariales, la gran mayoría son microempresas. Una micro no ve que un sistema de calidad bien hecho sea un papeleo. Es una forma ordenada de dejar de repetir errores, documentar lo que funciona y al mismo tiempo demostrar ante un cliente importante, o entidad del Estado, que en ella se puede confiar.

Mi recomendación a los empresarios es que no esperen a 2028. Hagan un diagnóstico de brechas, revisen su contexto y sus partes interesadas y, sobre todo, sienten a sus líderes a hablar de cultura de calidad. A quienes todavía no se han certificado les diría que este es buen momento para arrancar, porque pueden construir el sistema directamente sobre la versión nueva.

 

 

Fuentes consultadas

En la Facultad de Ingeniería Industrial estamos disponibles para colaborar en ese proceso. En definitiva, la transición no es cambiar la fecha en un certificado, es pensar qué tipo de empresas queremos tener en la región dentro de 10 años.
Luis Andrés Sandoval Castillo
Docente. Ingeniería Industrial

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Sobre el autor
Administrador de Empresas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Especialista en Sistemas Integrados de Gestión QHSE de la Universidad de Boyacá. Magíster en Sistemas Integrados de Gestión de la Universidad de Boyacá.
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