La transformación digital ha traído grandes beneficios para la educación, la investigación y la comunicación. Sin embargo, también ha incrementado los riesgos asociados a la seguridad informática. De acuerdo con cifras presentadas durante el Summit Tech 2026, las empresas colombianas reciben, en promedio, 3.000 ciberataques cada semana, una cifra que refleja la creciente sofisticación de las amenazas digitales.
Según FortiGuard Labs, Colombia concentra el 8 % de los incidentes cibernéticos registrados en América Latina, ubicándose como el tercer país más afectado de la región. Además del impacto económico, un ciberataque puede comprometer información sensible, interrumpir servicios esenciales y afectar la confianza de usuarios, clientes y comunidades.
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es el uso de la inteligencia artificial por parte de los ciberdelincuentes para desarrollar ataques más rápidos, automatizados y difíciles de detectar. Esta realidad exige que organizaciones públicas, privadas y académicas fortalezcan sus estrategias de protección y prevención.
Para la comunidad universitaria, la ciberseguridad no es un tema exclusivo de especialistas en tecnología. Estudiantes, docentes, investigadores y colaboradores hacen parte de un ecosistema digital que diariamente comparte información, utiliza plataformas virtuales, realiza trámites en línea y desarrolla proyectos de investigación. Por ello, adoptar buenas prácticas digitales es una responsabilidad compartida.
Entre las principales recomendaciones de los expertos se encuentran el uso de contraseñas robustas y diferentes para cada servicio, la activación de la autenticación en dos pasos, la actualización permanente de dispositivos y aplicaciones, la verificación de enlaces y correos electrónicos antes de abrirlos y la realización de copias de seguridad de la información más importante.
Asimismo, las organizaciones deben implementar estrategias de protección por capas, monitorear permanentemente sus sistemas, identificar vulnerabilidades y promover procesos de formación que permitan reconocer posibles amenazas antes de que se conviertan en incidentes de seguridad.
Desde la Universidad Santo Tomás Seccional Tunja, la promoción de una cultura de la innovación, el uso responsable de las tecnologías y la apropiación de competencias digitales hacen parte del compromiso institucional con la formación integral. En este contexto, fortalecer la ciberseguridad significa proteger no solo los datos, sino también el conocimiento, la investigación y los procesos académicos que contribuyen al desarrollo de la sociedad.
La seguridad digital comienza con pequeñas acciones cotidianas. Informarse, prevenir y actuar de manera responsable son pasos fundamentales para construir entornos digitales más seguros para toda la comunidad.




