Con la idea de poder entender cuál ha sido el propósito de la Facultad de Cultura Física, Deporte y recreación de la Ciudad de Tunja, en relación al diseño y ejecución de un programa de actividades de proyección social que cubra a la población menos protegida, nos remontamos a lo que Santo Tomás de Aquino afirma: “la dimensión social de los humanos. Solo en sociedad puede alcanzar el hombre el desarrollo de sus posibilidades y la satisfacción de sus necesidades. Por medio de la inteligencia y la palabra, razonando y hablando, los hombres, a diferencia de los animales, pueden organizar la vida en grupo de forma de forma conveniente.”
En este sentido y recogiendo toda su escuela, esta en que el principio fundamental del ser humano es buscar su felicidad, felicidad que con el pasar de los años se va perdiendo por diversas razones que van desde la perdida progresiva de la salud, pasado por el descuido del estado y llegando al olvido de su entorno más cercano.
Ratificando y reforzando esta argumentación se vuelve a rescatar la filosofía de Santo Tomas de Aquino cuando afirma: “Siguiendo esta línea, los ancianos, por su experiencia en el conocimiento y el amor, poseen una disposición hacia la dignidad moral posibilitada por la vida activa, que involucra obrar de acuerdo con su propia naturaleza; es decir, obrar en libertad mediante acciones externas que persigan la virtud y, por otro lado, mediante la vida contemplativa, que comprende aquellas acciones internas del hombre propias a su verdad y los fines últimos. Entre estos fines están la sabiduría y el amor.”
No podemos olvidar entonces que cuando acompañamos a los adultos mayores en sus procesos de vida mediante la acción lúdica, estamos rescatando todo su saber ancestral y costumbres autóctonas que hace que se renueva todo su espíritu llevándolo a la realización total como ser y haciéndolo parte del proceso de la sociedad mediante la integración permanente con sus semejantes.
En relación al objetivo que tiene la educación en el desarrollo del infante nos referimos al contexto que desde un principio nos dio este gran religioso filosofo, al mencionar que, “al ver al niño como el punto de partida para la formación del ser humano. No es un ser vacío que necesita ser llenado de conocimientos, sino un ser activo que construye su propia identidad y se desarrolla a través de la experiencia”.
Evidentemente, desde este punto, la acción lúdica contribuye al crecimiento de nuestros niños permitiendo con esto contribuir no solamente a su desarrollo anímico, sino también aumentar sus capacidades cognitivas y motrices. De allí la importancia de generar espacios de acciones recreo deportivas que le permitan integrarse con el grupo social que lo rodea fomentando un desarrollo futuro de virtudes y formando su temperamento.



