Como resultado del avance tecnológico de la humanidad durante las últimas décadas, se ha logrado la creación de innumerables Aparatos Eléctricos y Electrónicos denominados AEE, que han facilitado los quehaceres diarios de las personas, permitiendo de esta manera la realización de labores cotidianas de una manera más rápida. Sin embargo, a pesar de que esto es muy bueno para la humanidad, tal avance ha generado de una manera indirecta, que toda esta tecnología una vez ha cumplido su vida útil ya sea por intereses comerciales de los fabricantes de estos AEE, mediante limitaciones en el diseño de la vida útil de los mismos (obsolescencia programada) o por la aparición de nuevas tecnologías más eficientes o simplemente por el uso normal de estos, la aparición de grandes volúmenes de residuos de Aparatos Eléctricos Electrónicos denominados RAEE, los que en la gran mayoría de casos no hacen parte de un proceso de reúso o reciclaje, quedando por fuera de la denominada economía circular y convirtiéndose en una parte de la basura común que seguramente llegará, en el mejor de los casos, al vertedero de las diferentes ciudades del planeta.
El principal problema radica en la contaminación que se genera en el suelo, así como en las fuentes hídricas, además del deterioro de la salud de las personas que de manera directa o indirecta entran en contacto con este tipo de residuos RAEE, ya que sus múltiples componentes contienen diferentes materiales como plásticos y metales, que en su mayoría cuentan con metales pesados que requieren un tratamiento adecuado para evitar todos los problemas asociados que generan.
Esto es muy preocupante si tenemos en cuenta que según el Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos – 2020: Cantidades, flujos y potencial de la economía circular, para el año 2019 tuvo una generación mundial de 53.6 millones de toneladas métricas (Mt) de RAEE, con valor per cápita de 7.3 kg, y donde solo el 17.4% (9.3 Mt) desarrollaron procesos de recuperación y el restante se dispuso de manera desconocida. Es así como para nuestro país se tuvo una producción de 318 kt de RAEE y de estos solo el 2.7 kt se les realizó procesos de recolección y reciclaje (Forti, Baldé, Kuehr, & Bel, 2020), donde este último valor de recolección, corresponde a un bajo porcentaje de la recuperación de estos residuos para una gestión apropiada, que contrasta con el porcentaje elevado que se dispone de diferentes maneras, muchas veces terminando en los vertederos municipales.
Es por esta razón, que se hace necesario además de fortalecer el control y apoyo gubernamental al respecto de los diferentes procesos de reuso y recuperación de estos RAEE a nivel nacional, el poder aumentar y fortalecer procesos de educación ambiental a todo nivel en estos temas, de manera que se pueda concientizar a la población en general de la existencia del problema que cada día va en aumento, todo debido a este crecimiento exponencial de uso de la tecnología y aún más con el incremento de lo que se denomina el Internet de las cosas (IoT) donde cada vez se ven más aparatos eléctricos y electrónicos de uso diario que realizan diferentes tareas a través de la conexión a internet y que es de uso común en la población.
Referencias
Referencias Forti, V., Baldé, C., Kuehr, R., & Bel, G. (2020). Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos 2020: Cantidades, flujos y potencial de la economía circular. Universidad de las Naciones Unidas (UNU)/Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR) – coorganizadores del programa SCYCLE, Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Obtenido de https://www.itu.int/myitu/-/media/Publications/2020-Publications/ES---Global-E-waste-Monitor-2020.pdf



