El avance acelerado de la inteligencia artificial está transformando diferentes sectores de la sociedad y, al mismo tiempo, plantea nuevos desafíos relacionados con la seguridad, la privacidad y el uso responsable de estas tecnologías.
Expertos han advertido sobre los riesgos asociados a los modelos de inteligencia artificial de gran escala, especialmente aquellos que utilizan sistemas de aprendizaje capaces de resolver problemas mediante procesos de ensayo y error. Esta característica puede generar comportamientos que no siempre fueron previstos inicialmente por sus desarrolladores.
Juan David Gutiérrez experto en regulación de inteligencia artificial, señaló que los mecanismos actuales de seguridad de las empresas tecnológicas todavía presentan limitaciones para prevenir y controlar oportunamente posibles comportamientos indeseados de estos sistemas.
Ante este escenario, uno de los principales debates gira en torno al papel que deben asumir los gobiernos. El especialista considera que la regulación de la inteligencia artificial no debería quedar únicamente en manos de las empresas tecnológicas, sino que requiere la participación de los Estados y de organismos independientes.
El desafío, según los expertos, tiene una dimensión global, debido a que las tecnologías desarrolladas en un país pueden ser utilizadas y generar impactos en otros territorios.
¿Y qué pasa en Colombia?
En Colombia también se ha planteado la necesidad de establecer reglas para el uso de la inteligencia artificial. Aunque el país no desarrolla modelos de lenguaje de gran escala como los utilizados por las grandes compañías tecnológicas, sus ciudadanos sí utilizan diariamente estas herramientas.
Por esta razón, la discusión no se limita a la producción de inteligencia artificial, sino también a cómo se consume, cómo se utiliza y cómo se protegen los ciudadanos frente a sus posibles riesgos.
Entre los aspectos que podrían requerir mayor atención se encuentran la protección de datos personales, la seguridad digital, la desinformación, el uso de sistemas automatizados y las responsabilidades de las empresas que ofrecen este tipo de servicios.
Para la comunidad tomasina, el debate también representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel de la educación superior frente a estas nuevas tecnologías. El reto no consiste solamente en aprender a utilizar la inteligencia artificial, sino en hacerlo de manera ética, crítica, responsable y segura.
La inteligencia artificial continúa avanzando y, mientras la innovación plantea nuevas posibilidades, expertos y autoridades enfrentan el desafío de construir reglas que permitan aprovechar sus beneficios sin dejar de proteger a la sociedad. Un reto que debemos enfrentar como comunidad.





