Si le preguntáramos a las personas en general a que creen que se dedica un bioingeniero, sus respuestas estarían asociadas con laboratorios, desarrollo de dispositivos médicos, inteligencia artificial o tecnologías de vanguardia. Sin embargo, su verdadero alcance va mucho más allá del desarrollo de soluciones tecnológicas: es una disciplina que pone la ciencia y la ingeniería al servicio de las personas, buscando mejorar su calidad de vida y responder a los desafíos sociales de las comunidades.
Con esta visión, la Facultad de Bioingeniería de la Universidad Santo Tomás, Seccional Tunja, hace parte del proyecto Universidad Living Lab, una iniciativa que convierte los escenarios reales en espacios de aprendizaje, investigación e innovación, donde estudiantes, docentes y comunidad trabajan de manera conjunta para generar soluciones con impacto social.
Uno de los ejemplos más significativos de esta apuesta es el trabajo realizado con Suri Guma y Pony Club, organizaciones que acompañan a niños, niñas y jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En estos espacios, la bioingeniería encuentra un propósito profundamente humano: comprender las necesidades de las personas para construir, junto a ellas, oportunidades de inclusión, bienestar y desarrollo.
Este modelo de Living Lab propone que el conocimiento no permanezca únicamente dentro del aula o el laboratorio. Por el contrario, invita a que la universidad se acerque a la comunidad, escuche sus necesidades y participe activamente en la construcción de soluciones.
Durante las jornadas desarrolladas en Suri Guma y Pony Club, estudiantes y docentes compartieron experiencias con las familias, terapeutas y profesionales que acompañan a la población con TEA. Más que intervenir desde una mirada técnica, el propósito fue generar espacios de interacción, aprendizaje mutuo y observación que permitieran comprender cómo la bioingeniería puede aportar al fortalecimiento de procesos de inclusión y participación.
La interacción con los caballos en Pony Club, por ejemplo, promovió espacios de confianza, regulación emocional y desarrollo de habilidades sociales, mientras que las actividades realizadas en Suri Guma fortalecieron el trabajo colaborativo y el acompañamiento interdisciplinario, evidenciando que la innovación también se construye a partir de las relaciones humanas.
El proyecto Universidad Living Lab demuestra que la innovación adquiere un verdadero significado cuando nace del diálogo entre la universidad y la comunidad. Cada actividad desarrollada con Suri Guma y Pony Club refleja cómo la bioingeniería puede convertirse en un puente entre el conocimiento científico y las necesidades de las personas, generando experiencias que fortalecen la inclusión, la participación y el bienestar.
Más que diseñar tecnologías, la Facultad de Bioingeniería forma profesionales capaces de comprender que detrás de cada reto existe una historia, una familia y una comunidad que merece ser escuchada. Esa es la esencia de una bioingeniería con sentido social: una disciplina que entiende que la innovación comienza cuando la ciencia se pone al servicio de la vida.
En la Universidad Santo Tomás, la bioingeniería se vive desde una perspectiva en la que el conocimiento trasciende las aulas y se convierte en una herramienta para transformar realidades.




