Mi experiencia de intercambio me permitió generar vínculos muy cercanos con mis compañeros: apoyarnos estando lejos de nuestras familias, escucharnos y, por supuesto, compartir muchos momentos de diversión. También pude establecer lazos con diferentes direcciones de la universidad. Evangelización y Cultura fue una de ellas, y gracias a su cercanía pude participar en distintas actividades al servicio de la comunidad tunjana.
La Dirección de Bienestar Institucional también fue fundamental en mi paso por la Santoto Tunja. Allí pude practicar tenis, asistir al gimnasio y participar en actividades que enriquecieron mi estancia.
La Dirección de Relaciones Internacionales fue, sin duda, central en todo este proceso. Su labor es verdaderamente destacable: estuvieron con nosotros desde el primer día, guiándonos, acompañándonos y creando actividades que hicieron que nos sintiéramos como en familia.
En cuanto a la Facultad de Derecho, y por la afinidad con mi carrera, quiero agradecer especialmente al Dr. Aranda, a la Dra. Eliana y al Fray Rafael por su disposición para aclarar mis dudas, por invitarme a participar en todas las actividades académicas y por darme la oportunidad de ser ponente en el Congreso Internacional de Derecho, experiencia que me hizo crecer profesionalmente.
Respecto al país, puedo decir que es verdaderamente hermoso. Las ciudades de Boyacá, el departamento donde estuvimos, tienen un encanto especial. La calidez de su gente nos hizo sentir como en casa. Para quienes venimos del extranjero y extrañamos a nuestras familias y costumbres, esto significó muchísimo; aquí, esa distancia casi no se sintió.
Por último, quiero invitar al lector a considerar por qué elegir la Santo Tunja es una gran decisión. La universidad se convierte en un segundo hogar: la calidez de los docentes y de los compañeros se percibe desde el primer momento y hace que uno realmente se sienta en casa. Además, las distintas áreas y oportunidades que ofrece permiten que cada estudiante se integre plenamente.



