En la actualidad nos encontramos inmersos en una gran cantidad de responsabilidades las cuales implican invertir tiempo y esfuerzos considerables. Estas nos ayudan a crecer de manera profesional, vinculándonos a nuevos retos que surgen a lo largo del tiempo. Dichos retos conllevan la necesidad de prepararnos para poder afrontar las distintas situaciones que se presentan, lo cual resulta tan positivo para nuestra vida profesional como para nuestra vida personal.
Sin embargo, hay una situación que se presenta y que está directamente relacionada con la cantidad de esfuerzo que imprimimos en cada actividad, y que en muchas ocasiones estamos vinculados a la multitarea, pero surge un interrogante clave con relación a ¿cuánto podemos esforzarnos en todas las tareas que cumplimos a diario?, y comienzan a surgir de igual manera frases como “tengo que realizar las tareas lo mejor posible” “cada vez tengo que hacerlo mejor” “todo tiene que salir perfecto”. Todas estas afirmaciones generan de manera automática sentimientos de autoexigencia, pero en ¿verdad podemos cumplir con todo al mismo tiempo?
Teniendo en cuenta lo anterior, debemos remontarnos a lo que plantea la neurociencia con relación a la multitarea, y es que el cerebro humano está diseñado para realizar una tarea a la vez, entonces, ¿que puede llegar a suceder en nuestro cerebro cuando nos enfocamos en varias tareas igual de importantes?
Por lo general, comienzan a sentirse algunas reacciones propias de la frustración y el estrés, como la subida de una hormona conocida como cortisol, el cansancio extremo, la sensación de tristeza y la percepción de que las tareas no se están realizando bien. También aparecen pensamientos de que el tiempo no alcanza para cumplir con todo, al punto de disminuir los tiempos de descanso para realizar tareas pendientes.
Esto nos va llevando a invertir cada vez más tiempo en esas actividades y a dejar de lado el enfoque en nosotros mismos. Se comienzan a relegar los tiempos en familia, los momentos de descanso y, lo más importante, el autocuidado, entendido como el cuidado de nuestra salud mental y física.
Es aquí cuando se hace necesario hacer un alto en el camino, ya que nuestra salud comienza a verse afectada y se requiere un replanteamiento de las actividades que estamos llevando a cabo. No se trata de abandonar nuestras responsabilidades ni de caer en la mediocridad de realizar tareas sin esfuerzo y con resultados de menor calidad; se trata de llevar a cabo un proceso de organización e incluir en la rutina diaria aspectos relacionados con la vida personal, como el ejercicio físico, los tiempos en familia, los hobbies y los tiempos de descanso óptimos.
Considero que cada uno de nosotros se conoce lo suficiente como para saber y comprender qué debe cambiar, así como la manera de organizar sus tiempos y espacios para aprovecharlos de mejor forma. Esto se encuentra directamente relacionado con nuestros gustos: hacer ejercicio, leer un libro, practicar música o pasar tiempo con seres queridos.
Al realizar estos pequeños cambios, podemos sentirnos más cómodos y, de este modo, rendir mejor tanto a nivel laboral como académico.



