Históricamente, el sector de la construcción ha sido uno de los grandes sectores de la economía de nuestro país, que ha aportado notablemente en el producto interno bruto y, por ende, la generación de empleo. Para nadie es un secreto que la pandemia generó un gran número de cambios de alto nivel en la dinámica, en los procesos y en los costos involucrados a todo tipo de proyecto de obra civil.
Las políticas nacionales para promover el aumento de la participación del sector de la construcción en la economía del país son realmente importantes, un claro ejemplo de esto son los subsidios para compra de vivienda, los cuales durante muchos años se han otorgado de manera constante y en especial para compra de vivienda de interés social (VIS); pero algo sucedió en el año 2020 en donde el Gobierno Nacional expidió el decreto 1233 de 14 de septiembre, en el cual otorgo 100.000 subsidios para compra de vivienda NO VIS con valor comercial de hasta 500 S.M.M.L.V. lo cual fomento un gran empuje en el sector, dinamizando la compra de vivienda, aumentando notablemente la construcción del segmento NO VIS en el país y repercutiendo en un impacto positivo el cual increíblemente no se volvió a presentar desde ese entonces y que en el futuro cercano no se cree posible que se vea algo similar.
La variación en los costos de las materias primas también son muy relevantes, hace apenas un par de años mientras transcurría el año 2022 todavía se tenía una gran incertidumbre de los costos relacionados con los materiales de construcción, cada mes había un incremento en el precio de uno o de otro material, se presentaban aumentos sin previo aviso en materias primas como acero, cemento, agregados, unidades de mampostería, enchapes, productos cerámicos, eléctricos, PVC siendo estos muy representativos en los presupuestos de los proyectos y además de su constante variación podíamos observar la escasez de productos en el mercado, donde se programaban entregas a 30 días y más o donde solo se conseguían bajo pedido para iniciar producción lo cual obviamente repercutía en el valor de adquisición de los mismos y causaba traumatismos en la ejecución de las obras.
La situación actual respecto a esta variación se ha estabilizado y vemos con mayor tranquilidad los cambios que se pueden presentar durante la ejecución de un proyecto, ya que se puede realizar una proyección con los datos históricos del último año y poder llegar a tener un mayor grado de acierto en las cifras. Contamos con un mercado más estable, una disminución en la demanda y una oferta constante, lo que también se refleja en disminución o estabilización de precios y una competencia más sana y beneficiosa para los constructores.
Con inquietud vemos que en los últimos años ha disminuido notablemente la construcción en nuestro país y lo podemos observar en las cifras del DANE y CAMACOL disponibles en sus páginas web. Más allá de preocuparnos, debemos ocuparnos en la generación de nuevos modelos y formas de creación de proyectos que sean más llamativos para el mercado, de acuerdo con las condiciones propias de cada municipio o ciudad. Recordemos que no estamos hablando solo de vivienda, nos referimos a todo tipo de proyecto de obra civil y que, como ya es habitual en el primer trimestre del año cuando sucede el cambio de mandatarios locales, se genera un traumatismo en el inicio de nuevas obras, pero que a partir del inicio del segundo trimestre del año empieza nuevamente a reactivarse el sector.
Es importante para el país la construcción, ¡por supuesto!
Es importante para nosotros como ingenieros la construcción, ¡por supuesto!
¿Qué ingeniero o estudiante de ingeniería no ha querido estar en una obra, disfrutar del proceso constructivo, aprender cada día, hacer realidad lo que plasmas en los planos, cumplir los sueños de las familias o comunidades beneficiadas con la construcción de un proyecto? Todos lo hemos soñado y lo hemos hecho realidad, pero no dejamos de soñar cada día en algo mucho más grande.



