Dubái, perteneciente a los Emiratos Árabes Unidos, está ubicado en un desierto, siendo uno de los lugares más secos del mundo, por lo tanto, busca alternativas para conseguir agua.
Uno de los métodos para obtener agua consiste en tomarla del mar, filtrarla y remover la sal hasta volverla potable, otro de los métodos es recolectar agua de lluvia, el problema es que allí no llueve nunca, lo cual los llevó a cuestionarse ¿qué pasaría si la plantaran?
El proceso de plantación de lluvia, por parte del centro nacional de meteorología en Abu Dhabi, radica en monitorea el cielo en busca de pequeñas nubes y cuando alguna aparece, toman la sal que removieron del agua del mar, entre otras sales, las mezclan con otros componentes, la cargan en un avión y la descargan sobre esas nubes, para “plantar lluvia”.
La sal ahora presente en las nubes, aumenta la densidad de las mismas y promueve la condensación de la humedad, hasta el punto en que hace llover, y cuando llueve recolectan esa agua con represas, evitando que llegue al mar, y así obtienen agua para potabilizar en Dubái.
Otro proceso de plantación de lluvia consiste en rociar pequeñas partículas, como yoduro de plata, sobre las nubes para aumentar la precipitación; dicho método se ha utilizado en una variedad de países propensos a la sequía, incluidos los Estados Unidos, China, India y Rusia.
El proceso de plantación de lluvia no es nada nuevo, dado que se está investigando desde los años 90. Sin embargo, los métodos se vienen perfeccionando y se estima que se produce al menos un 15% más de lluvia cada año, en lugares que cuentan con la tecnología y el capital para desarrollarlo.



