Una experiencia de intercambio académico que comenzó como una instancia de formación internacional y se transformó en un proyecto de vida. Desde Bahía Blanca – Argentina a Tunja, una trayectoria atravesada por el aprendizaje, la toma de decisiones y la construcción de nuevos horizontes. Mi nombre es Brenda Haag, soy acompañante terapéutica y me encuentro próxima a la defensa de tesis de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca). Mi llegada a Colombia, en el marco del Programa de Intercambio Académico Latinoamericano (PILA), representó inicialmente una instancia de formación académica en el exterior; sin embargo, con el tiempo, se transformó en una experiencia que redefinió profundamente mi proyecto de vida.
En una primera etapa, me incorporé a la Licenciatura en Español y Lenguas Extranjeras: Inglés y Francés de la Universidad Santo Tomás, Seccional Tunja, con el propósito de ampliar mi formación, conocer nuevas perspectivas pedagógicas y transitar una experiencia intercultural. Desde el inicio, la universidad se constituyó en un espacio de acogida, destacándose por su calidad académica, su calidez humana y su compromiso con la formación integral de los estudiantes.
A través de su Política de Bienestar Universitario, encontré no solo un entorno académico sólido, sino también múltiples oportunidades de integración que facilitaron mi inserción en la vida universitaria. De este modo, la experiencia de movilidad trascendió lo estrictamente académico, convirtiéndose en un proceso integral de aprendizaje, construcción de vínculos y crecimiento personal.
Al finalizar el período de intercambio, surgió una oportunidad inesperada que marcó un punto de inflexión en mi trayectoria: la posibilidad de integrarme profesionalmente al equipo de la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad Santo Tomás. Frente a esta propuesta, tomé la decisión de permanecer en Colombia, apostando a un nuevo proyecto personal y profesional, aun cuando ello implicara dejar mi vida en Argentina y comenzar una nueva etapa lejos de mi entorno cotidiano.
Esta elección supuso no sólo un cambio vital significativo, sino también el compromiso de transitar procesos formales que consolidaran mi permanencia en el país. En este sentido, llevé adelante los correspondientes trámites migratorios, incluyendo la gestión de visado y la obtención de la cédula de extranjería, instancias que forman parte del proceso de construcción de un nuevo arraigo.
Así, lo que comenzó como una experiencia académica se consolidó como un proceso de transformación que hoy me encuentra acompañando a estudiantes internacionales en sus propios recorridos de movilidad, desde un rol activo dentro de la institución.
Asimismo, reconozco que esta experiencia no hubiera sido posible sin el acompañamiento de mi universidad de origen, la Universidad Nacional del Sur, cuyo compromiso con la internacionalización y la formación de sus estudiantes resulta fundamental para la generación de oportunidades como esta.
En perspectiva, la movilidad académica no solo amplía horizontes, sino que también habilita la posibilidad de resignificar trayectorias personales y profesionales. Trascender fronteras implica, en este sentido, no sólo desplazarse geográficamente, sino también animarse a construir nuevos caminos.
Perseguir un sueño implica, muchas veces, atravesar incertidumbres, tomar decisiones difíciles y enfrentarse a desafíos inesperados. Sin embargo, es en ese recorrido donde se construyen los aprendizajes más significativos. Vivir el presente, confiar en las propias convicciones y sostener una meta clara son aspectos fundamentales para avanzar, incluso en contextos adversos.
Cada paso, por pequeño que parezca, forma parte de un proceso mayor. La constancia, el compromiso y la capacidad de adaptarse son herramientas clave para transformar los objetivos en realidades concretas. En este sentido, no se trata solo de alcanzar un resultado, sino de valorar el camino recorrido y todo lo que en él se aprende.
A su vez, es importante reconocer que ningún logro es estrictamente individual. Este camino ha sido posible gracias a una red de apoyo fundamental, compuesta por mi familia, amistades e instituciones que me han acompañado, incluso en la distancia. En este sentido, trascender fronteras también implica reconocer que siempre hay otros y otras que sostienen, impulsan y hacen posible cada paso. Por ello, este logro no es solo propio, sino también colectivo.



